| Los
ángeles son criaturas espirituales de una orden más alta que los
seres humanos. Dios los ha creado para que le sirvan y administren
su Santa Voluntad, para que sean sus guerreros, mensajeros y para
que asistan a los seres humanos.
A cada uno de nosotros, al venir a este mundo, se nos asigna un
ángel guardián. Cada ser humano, independiente de la raza,
creencias, nivel social, aspecto o tamaño, tiene el privilegio
de tener a su lado un ángel que lo acompaña durante toda
su vida.
Los ángeles no pueden forzar la
voluntad humana, pero dan sugerencias a nuestras mentes para que aun
permaneciendo libres hagamos lo que es bueno o malo.
Nuestro Ángel de la guardia nos habla, nos
aconseja, nos cuida y nos sigue a todas partes.
Se puede decir que los ángeles
custodios son compañeros de viaje, que siempre estarán al lado de
cada uno de nosotros, en las buenas y en las malas, sin separase ni
un solo momento. Nuestro ángel custodio, o "ángel de la guardia"
está a nuestro lado mientras trabajamos, descansamos, cuando nos
divertimos y cuando rezamos, cuando le pedimos ayuda y cuando le
olvidamos. Y lo más importante: no se aparte de nosotros ni siquiera
cuando perdemos la gracia de Dios por el pecado. Nos presta auxilio
para enfrentar con mejor ánimo las dificultades y tentaciones en la
vida diaria. Muchas veces se piensa en el ángel como si fuera un
amigo infantil, ficticio. Pero si pensamos que al crecer la persona
se enfrentará a una vida con mayores tentaciones y dificultades, con
mayor posibilidad de perderse en el camino, comprenderemos que en
verdad recurrir al ángel custodio será de gran ayuda.
La Iglesia nos enseña que, para que la relación de la persona con su
ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarlo,
tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y
poderoso aliado nuestro, especialmente en los momentos de peligro e
incertidumbre.
Debemos confiar en nuestro ángel custodio y pedirle ayuda, pues
además de que él nos guía y nos protege, está muy cerca de Dios y le
puede decir directamente lo que queremos o necesitamos.
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