Estoy en presencia de mi Padre, quien renueva mi mente y me colma con su abundancia. El me mantiene en sus brazos. Su luz me inunda.
Me entrego al sueño en perfecta paz y con la seguridad de que su presencia me hará crecer, me sanará, me instruirá y me enriquecerá durante la noche.




El Salmo 23 es también muy apropiado para rezar al acostarse, pues la calma y paz que genera facilitan el trabajo de la mente subconsciente y su contacto con la divinidad:

El Señor es mi pastor.
Con El nada me falta.
El me lleva a reposar sobre verdes prados
y me conduce junto a cristalinas aguas.
El conforta mi alma,
y me guía por rectas sendas.
Aunque ande por un tenebroso valle,
no temo mal alguno,
pues El está conmigo.
Su vara y su cayado me consuelan.




Señor, acógeme en tus brazos mientras mi cuerpo descansa. Guía entre tanto a mi mente subconsciente hasta la Infinita Abundancia y Amor y ayúdale a materializar mis deseos y a cubrir mis necesidades en este plano físico. Haz que mañana me despierte con renovado entusiasmo. Que me enfrente con alegría y fuerza a mis tareas del día. Y que tu infinita Abundancia se manifieste abiertamente en todos los aspecto de mi vida.

 

*Martin Freeman  "El libro de la Abundancia"

 

 

Oración de Gracias


Señor, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo
es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al
terminar este año quiero darte gracias por todo
aquello que recibí de Ti.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el
aire y el sol, por la alegría y el dolor, por
cuanto fue posible y por lo que no.

Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo
que pude realizar y las cosas que pasaron por mis
manos.

Te presento a las personas que a lo largo de
estos meses amé, las amistades nuevas y los
antiguos amores, los más cercanos a mí y los que
estén más lejos, los que me dieron su mano y
aquellos a los que pude ayudar, con los que
compartí la vida, el trabajo, el dolor y la
alegría.

Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón.
Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal
gastado, por la palabra inútil y el amor
desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por
el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin
entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui
aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios,
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año y
detengo mi vida ante el nuevo calendario, y te
ofrezco estos días a Ti, pues sólo Tú sabes si
los llegaré a vivir.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la
alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y
la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad,
llevando a todas partes un corazón lleno de
comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o
hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno. Que
mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las
derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos
conviven conmigo o se acerquen a mí, encuentren
en mi vida un poquito de Ti.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir
felicidad.

Danos Señor Amor, que es la mayor de las riqueza

Amén.

 


 

 

 

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