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Es importante cuando empezamos a trabajar con
velas y rituales comprender lo que vamos a hacer
antes de hacerlo, que no se puede utilizar la
magia para uno mismo si ello perjudica a otra
persona. Debemos tener un fuerte sentido de
responsabilidad con nosotros mismos.
Un punto muy importante es que todos nosotros
somos chispas Divinas y que somos pedacitos de
Dios que debemos discernir entre verdadera
Espiritualidad e ilusión
Existen dos mundos, el de las formas que es el
que percibimos con nuestros cinco sentidos, y el
de las sombras, que es el que no percibimos
fácilmente, Auras, Planos Astrales, otras
galaxias, etc...
El mundo de las formas y el mundo de las sombras
conviven en el mismo momento. Nosotros formamos
parte del Universo, somos parte de la piedra,
del árbol, del agua, de un animal, o de
cualquier Ser humano. Somos un punto dentro del
Universo infinito, somos importantes y
necesarios para la continuidad del Universo, de
lo contrario no existiríamos. Los milagros más
grandes están en las cosas más pequeñas. Cuando
encendemos una Vela debemos ser conscientes de
lo que vamos a pedir, no se debe encender una
Vela sin tón ni són salvo que sea para
decoración o (por que se nos ha ido la luz).
Cuando invocamos o pedimos debemos escuchar
nuestra voz interior, sin miedo y sin
prejuicios. Lo que ocurre cuando encendemos una
Vela es abrir una puerta, un Chacra para que
entre luz en nuestro interior y a través de ésta
luz hacer lo que debamos hacer.
DONDE HAY
UNA VELA ENCENDIDA
SE APARTAN
LAS SOMBRAS DE LA OSCURIDAD
Hablaremos del color de la vela, su día de la
semana, su incienso, perfume, piedra y árbol.
Teniendo en cuenta que si bien es mejor tener
todos los elementos, también funciona con el
incienso, el Altar y como no, con la Vela.
La primera Vela, color y día es el blanco. Si
bien este color sirve para todo cuando no
tenemos la correspondiente, ya que el blanco es
un color neutro, y siempre deberá ir acompañado
según el trabajo.

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